Migrar me cambió. Me enseñó a ver la vida desde otro lugar. Pero también me enseñó lo que duele la distancia… y cuánto se anhela el regreso, sobre todo cuando ya no hay a quién volver a abrazar. A veces me pesa no haber estado más cerca, no haber dicho más veces “gracias”, no haberte preguntado más cosas. Pero lo que sí hice, mamá, fue amarte. Y lo sigo haciendo.

leer más