02 Carta desde el corazón: Para ti, mamá
Hoy escribo desde un rincón muy profundo de mi alma… ese lugar donde viven los recuerdos que no se apagan, donde tu voz todavía me alcanza, aunque ya no estés para responderme.
Cierro los ojos y te veo. Te veo caminando por la casa, con ese andar sereno que siempre me dio paz. Te veo sonriendo en la cocina, sirviéndonos amor disfrazado de comida caliente. Te veo sentada, con la mirada llena de palabras sabias que muchas veces no supe escuchar… hasta que la vida me enseñó por qué las decías.
Hay días en los que el silencio pesa más. En los que te extraño con todo lo que soy. Me hacen falta tus abrazos, tu risa, incluso tus regaños. Me hacen falta tus manos, tus consejos, tus ganas de estar siempre para todos, sin pedir nada a cambio.
Nunca imaginé cuánto dolería no tenerte cerca. Nunca supe que el amor también se expresa en las ausencias. Y sin embargo, mamá, estás en todo. En mi forma de cuidar a los demás. En los dichos que repito sin pensar. En los detalles que ahora valoro más que nunca.
Migrar me cambió. Me enseñó a ver la vida desde otro lugar. Pero también me enseñó lo que duele la distancia… y cuánto se anhela el regreso, sobre todo cuando ya no hay a quién volver a abrazar. A veces me pesa no haber estado más cerca, no haber dicho más veces “gracias”, no haberte preguntado más cosas. Pero lo que sí hice, mamá, fue amarte. Y lo sigo haciendo.
Tu amor fue mi refugio, mi escuela, mi fuerza. Me diste el ejemplo más claro de lo que significa entregarse por amor, ser familia, ser raíz. Y ese ejemplo sigue guiando mi camino.
Hoy solo quiero decirte gracias. Por todo. Por tanto. Aunque no pueda mirarte, te siento conmigo. Sé que estás…porque el amor nos une eternamente, mamá.


